Archivo del Autor: admin

El sindicato UGT exige una actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales

Con motivo del 27 aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Prevención, el sindicato UGT ha reclamado una actualización de esta ley para que se adecúe a la nueva realidad del mundo del trabajo para acabar con la siniestralidad laboral en España.

Desde el sindicato se reconocen los avances que se han conseguido con esta ley desde su entrada en vigor pero que continúa sin conseguir, de forma concreta, que la prevención de riesgos se integre en el sistema general de la gestión de la empresa.

UGT ha lamentado el excesivo formalismo de la gestión de la prevención en las empresas así como la importancia de reducir la siniestralidad y muertes en el trabajo, con 741 muertos en accidentes laborales en 2021 y la estimación de cerrar 2022 con más de 800.

El sindicato demandó a través de un comunicado que se amplíen los amplíen los colectivos de trabajadores a la que les es de aplicación la ley y que se adapte esta Ley a las nuevas realidades del mundo del trabajo, para anticipar y gestionar los cambios. Igualmente se pedía que esta actualización incluyera una gestión de los riesgos psicosociales y ergonómicos para reducir los daños a la salud de las personas trabajadoras.

En comunicado concluía a la firma dela Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2022-2027 y abogando por la creación de una figura similar a la del delegado Territorial de prevención de riesgos laborales a nivel estatal.

El Tribunal Supremo reconoce que la incapacidad temporal de una trabajadora de la limpieza provocada por una lesión en un hombro deriva de enfermedad profesional

La Sala Cuarta del Tribunal Supremo ha reconocido que la incapacidad temporal de una trabajadora, -derivada de la rotura de manguito rotador de hombro izquierdo- limpiadora de profesión, deriva de enfermedad profesional, aunque la citada profesión no aparece en la enumeración de actividades que pueden generar enfermedad profesional, establecidas en el RD 1299/2006, de 10 de noviembre.

En la sentencia, además de otros argumentos, se ha aplicado la perspectiva de género para la calificación del carácter profesional de la dolencia. En aplicación de lo establecido en la LO 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, la Sala considera que la profesión de limpiadora, como es notorio, es una profesión feminizada y no aparece contemplada en el RD 1299/2006 como profesión susceptible de generar una determinada enfermedad profesional, a pesar de las fuertes exigencias físicas que conlleva, especialmente movimientos repetitivos.

En el cuadro de enfermedades profesionales que aparece en el apartado 2, letra D del RD 1299/2006 -Enfermedades provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo…- aparecen profesiones masculinizadas como pintores, escayolistas, montadores de estructuras, curtidores, mecánicos, pero no aparecen contempladas profesiones muy feminizadas como las ligadas al sector sanitario y sociosanitario, limpieza y tareas administrativas.

Las labores realizadas por las limpiadoras, a tenor del artículo 37 del I Convenio Colectivo Sectorial de Limpieza de Edificios y Locales, conllevan esencialmente la realización de esfuerzo físico, requiriendo en numerosas ocasiones mantener los codos en posición elevada como es la limpieza de techos, paredes… o que tensen los tendones como las tareas de fregado, desempolvado.

La no inclusión en el citado RD de la profesión de limpiadora en el cuadro de profesiones que pueden resultar afectadas por una enfermedad profesional supone una discriminación indirecta, ya que mientras que las profesiones contempladas a título ejemplificativo -pintores escayolistas…- fuertemente masculinizadas se benefician de la presunción de que en ellas se realizan posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo… , lo que determina que estemos ante una enfermedad profesional, en la profesión de limpiadora, fuertemente feminizada para el diagnóstico de la enfermedad profesional se exige acreditar la realización de dichos movimientos.

La sentencia es de fecha 20 de septiembre de 2022, estando formada la Sala por los magistrados/as María Luisa Segoviano Astaburuaga, Antonio V. Sempere Navarro, Sebastián Moralo Gallego, Concepción Rosario Ureste García, siendo la ponente María Luisa Segoviano
Astaburuaga, presidenta de la Sala.

Fuente: Poderjudicial.es

Los accidentes laborales dejan seis muertos hasta septiembre

Los accidentes laborales causaron seis muertes en Baleares entre enero y septiembre, periodo en el que se registraron 74 accidentes laborales graves y 19.404 leves, y 2.605 se produjeron de camino al trabajo, resultado dos de ellos mortales y 32 graves. A nivel estatal, hasta el pasado septiembre se contabilizaron muertes en accidentes laborales, 96 más o un alza del 18,2 % frente al mismo periodo del año pasado, según los datos actualizados este viernes por el Ministerio de Trabajo.

De esos accidentes mortales, 514 fueron en la jornada de trabajo, 84 más; mientras que 109 fueron en desplazamientos al trabajo, los denominados «in itinere», 12 más que en el mismo periodo del año pasado.

Por sectores, los servicios acapararon el mayor número de accidentes mortales en jornada de trabajo con 240, 22 más que en los nueve primeros meses del año pasado. No obstante, el mayor incremento fue para la agricultura con 76 fallecidos, 39 más que en el mismo periodo de 2021. Por causas, y dentro de los accidentes en jornada, infartos, derrames y otras causas naturales fue la primera con 211 fallecidos, 49 más que en el mismo periodo de 2021. Del total, 560 accidentes mortales fueron entre asalariados y 63 entre trabajadores por cuenta propia.

Los sindicatos UGT y CCOO vienen denunciando desde hace meses el incremento de la siniestralidad laboral, especialmente de los accidentes mortales, y reclamando planes de choque ante esta situación. En total, se registraron 472.587 accidentes con baja hasta septiembre, un alza del 12,6 % frente al mismo periodo de 2021; mientras que los accidentes sin baja sumaron 419.523, un 0,2 % más.

Fuente: Ultimahora.es

Se pierde más del 4 por ciento del PIB anual por accidentes laborales, ¿y si dejaran de existir?

Desde que se promulgó la ley de prevención de Riesgos Laborales en 1995, las cifras de accidentes de trabajo se han reducido ostensiblemente. Sin embargo, a pesar de la mayor concienciación que existe, aún tenemos que lamentar miles de casos anuales. Según el último informe de Comisiones Obreras, en 2021 se produjeron más de un millón de accidentes de trabajo, de los cuales 4.572 fueron graves y 705 fueron mortales.

“En todo este tiempo, sin duda, ha habido grandes mejoras en las empresas, aunque a día de hoy la implantación no es total”, lamenta Eva Rodrigo, directora del Área de Formación para clientes en Quirónprevención. La clave para evitar estos accidentes, señala, está en la sensibilización, y no sólo desde la universidad, sino que también desde pequeños en el colegio sobre la importancia de la prevención.

Entre las principales causas que derivaron en una baja por accidente de trabajo por forma o contacto, señaló el estudio de CCOO, están el sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético (32%); golpe contra un objeto inmóvil (26%); y, choque o golpe contra un objeto en movimiento (15%).

La formación de los trabajadores, por tanto, es fundamental para que puedan aplicar correctamente las medidas de seguridad durante sus horas de trabajo y así evitar accidentes. De hecho, señala Jaime Pino González, director de Área Coordinación de Grandes Cuentas de Quirónprevención, “todos tenemos que tener una formación inicial en prevención de riesgos, porque si no se estaría incumpliendo la ley”.

El no cumplimiento de la normativa puede acarrear graves sanciones a la empresa. En el caso de que se produzca un accidente grave o mortal, si la empresa no ha proporcionado la formación adecuada a sus trabajadores, además de multas o recargos, el empresario puede tener responsabilidad penal, advierte Rodrigo.

Pero no sólo eso, sino que también una buena formación puede incidir en la propia productividad de la empresa. Según indica la Organización Internacional de Trabajadores (OIT), los accidentes laborales suponen un coste significativo para las empresas y los sistemas económicos. De hecho, según los cálculos de la organización, se estima que se pierde más del 4% del PIB anual del mundo “como consecuencia de accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo”.

Pasar del papel a la práctica es una de las cuestiones más difíciles en la formación en prevención de riesgos laborales, según cuenta Rodrigo. Por ello, el principal objetivo debe ser que los trabajadores sean conscientes de los riesgos a los que están expuestos en su día a día y que los cursos de formación, incluyan también formación práctica que les permita cambiar sus hábitos de trabajo.

“El aprendizaje, como cualquier ámbito de la vida, es un proceso”, indica la directora del área de formación. Y así, hay algunos elementos que son más fáciles de cambiar y otros más complicados. Por ejemplo, cuenta, si hay un hueco sin tapar y te dicen que no hay que pisar ahí, ese es un riesgo fácil de detectar y llevarlo a cabo.

En cambio, hay otros cambios que requieren de una mayor interiorización. Por poner un ejemplo, prosigue Rodrigo, casi todos los trabajadores se saben la teoría de cómo manipular correctamente las cargas, ahora bien, habría que vigilar si realizan su tarea correctamente desde que entran al trabajo hasta que salen.

Cambiar los comportamientos inseguros por seguros es “lo más difícil”, asegura Rodrigo, y ese es el reto que considera que tenemos que lograr a nivel laboral. Aunque también reconoce que no será algo inmediato, “sino que requiere de desarrollar hábitos constantes”.

La formación debe ir acompañada de un seguimiento por parte de las propias empresas una vez realizada la formación, es decir, deben vigilar si se aplican las medidas de seguridad apropiadas. Y esta formación debe repetirse periódicamente cada vez que se producen cambios.

Otras veces son los propios trabajadores los que realizan el seguimiento de una forma voluntaria. Al terminar la formación, asevera Rodrigo, “los trabajadores suelen estar más implicados y concienciados sobre los riesgos que entraña su puesto de trabajo”. Y añade: “Se corrigen entre compañeros, reforzando así comportamientos”.

En todo caso, el objetivo final es conseguir que los trabajadores interioricen completamente todos estos hábitos de seguridad laboral. “Es como si estás trabajando con el ordenador, se hace de noche y enciendes la luz”, ejemplifica Pino. Lo mismo pasa con los riesgos laborales. Porque, como se plantea, si hiciéramos un examen, “casi todos responderíamos correctamente a la teoría, ahora bien: ¿lo aplicamos?”.

Fuente: Elespanol.com

Accidentes de trabajo: el empresario otra vez bajo sospecha

Los accidentes laborales son una de las cuestiones que más preocupan a las empresas que por su actividad, tienen riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

Para ilustrar esta problemática con cifras, no es necesario echar la vista muy atrás. En los últimos meses, la siniestralidad en este ámbito se ha disparado, acumulando un total de 475 fallecimientos entre los meses de enero y julio, lo que supone un aumento del 17% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos ofrecidos por el Ministerio de Trabajo. De estos accidentes mortales, además, la inmensa mayoría (368) se produjeron durante la jornada laboral, 77 más que en 2021.

Si nos centramos en sectores de actividad, y dejamos a un lado el sector servicios, pues acumula a la mayor parte de la población activa española, la construcción es, junto a la agricultura, la actividad en la que más han aumentado los accidentes laborales mortales en estos primeros siete meses del año, pasando de 64 en 2021 a 86 en 2022.

Por norma general, se acostumbra a señalar cómo víctima de estos sucesos a los trabajadores, y es así, no podemos olvidar los dramas familiares que hay detrás de cada accidente de trabajo. Pero en muchas ocasiones, cuando se analiza la causa del accidente, se demuestra, en sede judicial, que en muchas ocasiones, el empresario no podía hacer más de lo que hizo en la obra o recinto donde el trabajador fallece, o se lesiona de gravedad.

Todas las medidas de seguridad están implementadas, la formación es la correcta, pero un cúmulo de sucesos desencadena un infortunio, y de repente, el empresario, amanece casi de la noche a la mañana con un procedimiento penal y un procedimiento sancionador levantado por la Inspección de Trabajo por falta de medidas de seguridad.

El procedimiento sancionador se suspende mientras el procedimiento penal siga abierto. Lo que no se paraliza, es el llamado recargo de prestaciones, que oscila entre el 30% y el 50% sobre la prestación a la que tenga derecho el trabajador, para su imposición, es preciso que exista relación causa efecto entre la falta de medidas de seguridad y el resultado final. Este recargo debe abonarlo el empresario, y lo cobra el trabajador, y no se puede asegurar, algo que dispone de forma específica la Ley.

En las obras, a diferencia de otros entornos, es especialmente difícil garantizar no solo la seguridad de los trabajadores, sino el cumplimiento de la totalidad de las medidas implementadas. Así, no sorprende el elevado número de casos en los que los empleados, deciden obviar las instrucciones y advertencias de los encargados, jefes de obra o recursos preventivos, y sufren aparatosos accidentes, pero incluso en estos casos, el empresario podría responder, porque tiene obligación de proteger a los trabajadores, incluso de sus propias imprudencias, hasta un límite, la imprudencia grave.

A pesar de que hay voces que claman por más inversión por parte de los Poderes Públicos para atajar los accidentes de trabajo, lo cierto, es que se cuenta en la actualidad con Fiscales especializados en esta materia, cuerpos de la Policía Municipal de siniestralidad laboral, Bomberos, el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo y la propia Inspección de Trabajo, todos, con magníficos profesionales.

Los informes de estos Organismos, suelen constituir para los Juzgados Instructores un material que suele gozar de cierta predilección, y que condiciona, por lo menos a priori, el inicio de las diligencias previas. Sobre todo, los informes de la Inspección de Trabajo, que para los Juzgados de Instrucción, suelen ser una “guía” para dirimir a quien se imputa o no un delito contra la seguridad en el trabajo, aunque en la práctica, y sobre todo en accidentes de trabajo complejos, éstos, no pueden analizar de forma pormenorizada la causa del accidente, ya que técnicamente, la materia a veces le excede por completo.

Todos estos informes de Organismos Públicos constituyen un material que el Juzgado debe depurar y contrastar con las periciales que propone la defensa y la acusación, y esta es precisamente la clave para dilucidar la culpa o no del empresario en los accidentes de trabajo. No olvidemos, que en estos procedimientos, no sólo sufre el trabajador accidentado y el empresario, si no otros trabajadores de la obra, como el encargado, jefe de obra o técnico de prevención, que también en muchas ocasiones tienen que “sentarse en el banquillo”, y que a veces, son condenados.

Fuente: Cincodias.elpais.com

Tecnoestrés: Cómo acabar con las enfermedades que nos provoca la tecnología

La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) ha cambiado nuestras vidas. A nivel social, laboral y personal actuamos, trabajamos o nos comunicamos de forma diferente. Esta situación, magnificada por la pandemia, ha provocado que aparezcan nuevos riesgos en nuestro día a día. Son los denominados riesgos emergentes.

El principal problema es que la elevada exposición a ordenadores, tabletas, smartphones y resto de tecnologías ha aumentado nuestros niveles de estrés negativo (distrés). Concretamente, cuando el origen está en la dificultad de adaptación a las tecnologías se le denomina tecnoestrés.

Ante esta situación aparecen nuevos riesgos que afectan a nuestra salud, entre ellos:

  • Vamping: la hiperconexión digital resta horas de sueño y causa insomnio.
  • Phubbing o ningufoneo: el desprecio hacia las personas que están a nuestro alrededor por dar prioridad a nuestros teléfonos.
  • Smombies: la actitud de circular o realizar otras actividades sin prestar atención por estar pendiente del smartphone.
  • Nomofobia: la necesidad de permanecer conectado constantemente. No podemos pasar 24 horas desconectados.
  • Text-Neck: conjunto de dolencias en la zona cervical derivadas de la consulta constante al teléfono y la adopción de posturas incorrectas.

Todos estos riesgos están asociados a un aumento del número de horas que pasamos frente a una pantalla y el descenso de la actividad física. La combinación de hiperconexión digital, sedentarismo y/o sobrealimentación es letal, y acaba generando problemas circulatorios, respiratorios, musculoesqueléticos o incluso mentales. Esto ha contribuido a que hayamos pasado de temerle a las enfermedades infecciosas y de transmisión sexual a ser presa fácil de las enfermedades crónicas no transmisibles. Esas enfermedades no se contagian, sino que es nuestra forma de vida (un aspecto cultural) la que propicia su propagación.

No podemos borrar de un plumazo las exigencias sociales y laborales. Pero sí podemos cambiar nuestra actitud frente a estas exigencias. A continuación, algunas sugerencias para poder afrontar el tecnoestrés:

  • Identificar las fuentes que generan estrés, es decir, los estresores que provocan una alteración en nuestro estado de bienestar. Saber qué nos produce estrés es el primer paso para poder afrontarlo.
  • Ser consciente de qué actividades nos liberen del estrés. Cada uno de nosotros debemos saber qué actividades nos permiten olvidarnos totalmente del resto de situaciones que nos generan el estrés: deporte, cultura, familia, amistades, etc.
  • Buscar activación física. Las exigencias diarias se están decantando hacia la parte mental, por eso es importante buscar compensar ese esfuerzo mental con actividad física. Este mismo esfuerzo nos servirá para lidiar con el sedentarismo y los problemas musculoesqueléticos asociados al mismo. La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada semanal. Se entiende esta actividad al menos como un paseo a un ritmo elevado o una carrera ligera.
  • Practicar la desconexión digital. La hiperconexión que vivimos genera dependencia. Debemos ser capaces de buscar oasis que nos liberen de la sobrecarga de información, dejar espacio para que nuestra mente se recargue.
  • Buscar apoyos. La familia, las amistades o los compañeros de trabajo, la comunicación y la interacción social son buenas herramientas para gestionar el tecnoestrés.
  • Planificación, organización, autoconocimiento. Estar preparados para afrontar las situaciones estresantes, organizar nuestras vidas y conocer nuestros puntos fuertes y debilidades nos hace más resilientes.

El estrés se define como un desajuste entre demandas y capacidades. Por lo tanto, si somos capaces de conocer y mejorar nuestras capacidades, podremos tolerar mejor las situaciones de estrés que afrontamos a diario.

La adaptación al cambio nos ha permitido evolucionar y sobrevivir como especie. En un momento en los cambios son constantes, necesitamos de esa adaptación más que nunca.

Fuente: Theconversation.com